martes, 23 de agosto de 2011

Proyecto 13/11: Ten




Qué difícil hablar de un disco tan importante para todos nosotros, fanáticos seguidores de Pearl Jam. La verdad, sentí un orgullo muy grande cuando se me asignó esta tarea, la de compartir algunas líneas acerca de Ten, el disco debut del grupete liderado por Eddie Vedder. Muchas cosas se pueden decir sobre “Diez”, pero yo compartiré con ustedes lo que a mí más me impactó y continúa impactando sobre este disco, aquello que despierta dentro de mí las sensaciones más indescriptibles, ese ingrediente secreto que me genera ganas de gritar, de llorar, de saltar, de poguear. Para mí, Ten es catarsis y angustia en su máxima expresión.

Tarkovsky (el amigo de Bartovsky) decía que el arte logra su cometido cuando se conecta emocionalmente con su receptor, es decir, cuando una obra logra interpelar emocionalmente a aquel que la ve. Su pensamiento es mucho más complejo, pero el pibe decía algo así. Creo que Vedder y sus superamigos logran expresar emociones muy oscuras y profundas en las diez once canciones que componen Ten. Es como si hubieran hecho una sesión intensiva de terapia grupal componiendo la música y las letras del álbum. Y durante estas sesiones de terapia, salió uno de los mejores discos de la década de los 90s.

Mientras escribo, pienso en la palabra “angustia” y automáticamente se asoman tres canciones: Jeremy, Black y Release. Creo que estas tres obras maestras resumen perfectamente el espíritu del álbum, que es, para mí, transmitir la angustia de una época, de una Nación, de un lugar y tiempo determinados, de la juventud perdida, de una banda de amigos, o de una vida en particular, la de Edward Louis Severson III (Eddie Vedder), por ejemplo. La angustia es una bestia dormida adentro nuestro que se despierta cuando tenemos las defensas bajas, y es a su vez la emoción que nos permite crear una pintura, un poema, una canción o una película. Personalmente, Ten es el despertar de mi angustia, la cotidiana y la más profunda y existencial, aquella que me invade un domingo a la tarde cuando salgo a caminar iluminado por el cielo, o cuando algo me sale mal y un plan se me ve frustrado, por ejemplo. Son muchos los disparadores de esta bestia, de esta piedra gigante que oprime mi pecho cuando descubro mis heridas, esas que guardo desde mi infancia, que a veces no me animo a mostrar por miedo a que, ellas mismas o los demás, puedan dominarme. A veces es como si me faltara el aire, y cuando siento ese ahogo aterrador, me dan ganas de gritarle a Dios que no existe.

Catarsis, como vengo haciendo ahora. Vomitar en forma de acordes las heridas del pasado. Eddie Vedder sabe de qué estoy hablando. Escupir con rabia sobre una hoja de papel los versos más oscuros, las historias más reprimidas, los rostros más ocultos. Corre sangre en cada nota de Ten. ¿No sienten que se les eriza la piel cuando escuchan a Eddie gritar: “Release me!”? ¿No cierran los ojos cuando lo oyen lamentarse por la muerte/partida de su amada en Black? “Sé que algún día tendrás una hermosa vida, sé que serás una estrella en algún cielo ajeno, ¿pero por qué, por qué, por qué no puede ser acaso en el mío?” (en castellano, Vedder parece Arjona, ¡terrible!). O la rabia y la impotencia que contagia la historia de Jeremy, el niño olvidado, ignorado, bastardeado por sus amigos, profesores e incluso por sus propios padres. Un muestrario de historias crudas, violentas, con voz propia, que buscan un lugar en nuestros oídos, desesperadas por un poco de comprensión.

Terminando un poquito, así no se aburren demasiado, creo que los títulos que componen este álbum son los síntomas de un mundo enfermo que Vedder, Gossard, Ament, McCready y Krusen no pueden soportar, o al menos no pueden sobrellevarlo sin hacer música. Este álbum fue el puntapié inicial de una banda que hizo y sigue haciendo historia, un grupo que nos unió, que supo leer nuestras historias y las heridas escondidas en cada una de ellas. Porque, como les dije anteriormente, la angustia duerme en cada uno de nosotros, y solamente unos pocos genios saben cómo llegar a ella, despertarla y ayudarnos a ponerle un nombre y poder comprenderla y sanarla. Pearl Jam lo hizo, y al ayudarnos a transformar cotidianamente esta angustia nos ayuda también a acercarnos a los demás. ¡De esto se trata el arte! ¡De ayudar a los hombres a salir al encuentro de los demás! Con el arte, uno pierde el miedo porque se expone, se abre a los demás. Si Eddie Vedder se animó a escribir todas estas canciones, con todo el peso de su historia sobre sus hombros, y en ellas a revelarnos lo más profundo y secreto de su corazón herido, ¿cómo no animarnos nosotros entonces a emprender el mismo camino?

7 comentarios:

  1. seeeeeee loco aguante el proyecto 13/11. Justo estaba necesitando un sitio donde perder tiempo en el laburo. Este es lugar perfecto para revivir mi viejo amor por los Jam y de paso ponerme a tono con los ultimos Cds que no los tengo tan oidos. Pongale huvo muchachos que puede salir algo muy bueno!!

    Pablito Grimoldi

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  2. ¿Cómo "diez canciones que componen Ten"? ¿No ves que son Once, como indica la primera camción? Y además está la oculta esa que viene después de Release y que en realidad continúa la línea de bajo que aparece antes de Once...

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  3. Dicen que "Ten" se llama así porque era el número de la camiseta de Mookie Baylock, basquetbolista que inspiró el primer nombre de la banda... Es como si ahora formáramos una banda y le pusiéramos de nombre "Juanca Olave". Pero como probablemente tengamos problemas legales lo cambiamos por, supongamos, Higos Turcos con Nuez. Eso sí, el primer disco debería llamarse "Uno" en su honor.

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  4. Fe de Erratas: son 11 temas, no 10.

    Cada vez que lo escucho me hace sentir lo mismo que sentía cuando tenía 13 años. Es verdad que la angustia es un tema recurrente. Me llegaba muy intensamente cuando empezaba a experimentarlo *bien* -es decir, dándole pelota como la gente, saborearlo, en lugar de meramente escucharlo. Me producía una especie de melancolía indulgente. Jeremy, en particular, cuando la escuchaba mientras leía el artículo de diario en el que se basaba por primera vez, fue una experiencia heavy. Cada ve que escucho el Ten me siento como me sentía a los 13, descubriendo una dimensión de la vida que no conocía.

    Igual, puedo decir mucho más sobre este pero me voy a guardar un poco porque va a estar relacionado con mi reseña de Vs. que subiré el jueves.

    El Inspector Ardilla.

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  5. Corregido, gracias Casca e Inspector Ardilla por el aporte. Se ve que estaba tan angustiado que ni me fijé.

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  6. Un disco de la hostia! El que más me gusta de Pearl Jam. Sí, completamente de acuerdo, angustia es la palabra. Siempre me pareció un disco espeso, oscuro, denso. Es más, creo que nunca pude escucharlo de principio a fin de un tirón, siempre tuve que partirlo al medio (hasta Jeremy y después de Jeremy.Sí, un maricón) para poder digerirlo mejor. No tiene ni un solo guiño o un tema "en joda", no tiene como Vs algún que otro temita de fogón corte Daughter o un Glorified G que te alegra el disco (que tampoco es un cago de la risa). Dudo que Pearl Jam tenga otro disco con la hondura de Ten.
    Me gusta conservar las primeras imágenes de cuando escucho un disco. Ten me da la sensación de que está grabado en una caverna completamente a oscuras, más con el preludio a Once que después sigue cuando termina Release y que da la sensación de que hay un flaco gimiendo con los grilletes puestos y todo.
    Si tendría que explicarle a alguien como tiene que sonar una banda grunge le daría Ten. A nivel instrumental las dos violas suenan re parejas - lo que es muy jodido de lograr,
    ¿no Barti? - el sonido es super compacto, el bajo siempre rasca bien grave y la voz de
    Vedder es de no creer como frasea cada palabra el muy guacho. La batería bien carnisa como debe ser.
    Bueno, no aburro más. Abrazo de gol!

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  7. Una buen dato para tener en cuenta al escuchar TEN tiene que ver con un humilde intento de opera rock conformada por la trilogía "mamasan". Se compone de dos temas de este disco, "Alive" y "Once", y "Footsteps", que salió como lado B en el single de "Jeremy", también está en "Lost Dogs" y además hay una versión con una letra compuesta por Chris Cornell en "Temple of the Dog".

    Las letras de estos tres temas, en ese orden, cuentan una historia concebida y escrita por Eddie Vedder después de escuchar los demos de Gossard y Ament que le pasó Jack Irons, y a los que le puso voz. Cuando los miembros de lo que entonces era Mookie Baylock escucharon las grabaciones de la voz de Vedder, lo invitaron a Seattle a que se uniera a la banda.

    Que las tres canciones son parte de una misma historia lo reveló Eddie en un concierto en Zurich en el 92 con las siguientes palabras:

    "I asked what language they speak here in Zurich and I guess there's many of them. Do you understand English when I talk to you? Cuz I was gonna tell you a little story that the next three songs -- we've never really played them together, but they go together. It's all one story, um...Do you want to hear about it? I haven't told anybody about this before. I don't want to ruin any interpretations of the songs that you have, you know?".

    ¿Y de qué trata la historia? "Alive" nos cuenta un pibe que era muy parecido a su viejo, que cuando el viejo muere empieza a acercarse a la madre hasta que se pudre todo y tienen una relación incestuosa.

    En "Once" nos enteramos de que el pibe quedó tocado por estas cosas de su infancia, se vuelve medio loco, y termina matando gente. "Footsteps" es el testimonio del tipo desde la cárcel, próximo a morir ejecutado.

    Después de todo, Eddie era fanático de The Who, cómo no iba a concebir una ópera rock con una temática tan torcida...

    Más información, incluyendo la versión de Cameron Crowe del asunto y las fuentes, en:

    http://www.fivehorizons.com/songs/dec99/index.shtml

    Sí, sí: TEN es un disco para reavivar edipos, muchachos. En "Release", Eddie le canta al viejo muerto después de enterarse que vivió toda su vida con un padre adoptivo.

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