"Que nadie se enorgullezca hermanos, cuando ayuda a los necesitados. Que no diga en su corazón: soy yo quien da y es él quien recibe; soy yo quien lo hospeda, él no tiene techo. Pudiera ser que tus necesidades fueran más urgentes. ¡Pudiera ser que aquél a quien socorres sea un justo! Él carece de pan, tú de verdad; él no tiene morada, a ti te falta el cielo; él no tiene dinero, tú no tienes justicia." (San Agustín)
¿Qué opinan?
lucha de poder. de eso se trata. al benévolo le gusta su posición: implica que hay una disparidad de poder entre él y el potencial receptor (solo así se podriá dar el lujo de ser benévolo). un acto benévolo efectiviza una relación vertical entre quien da y quien recibe. es un ejercicio de poder.
ResponderEliminar¡a ver qué hacen con esa!
(Fede).
Buena Fede, podrías ser amigo de Agustín. Creo que justamente la nota critica eso que decís, pero sin hacer uso de tu vocabulario Marxista (?).
ResponderEliminarMuy lindo...
ResponderEliminarjaja! marxista?
ResponderEliminarno era mi intención criticar o decir lo contrario. fue lo que me vino a la cabeza al leerlo nomás.
pienso que si es una cuestión de poder, en ese caso todos en algún momento tenemos ese poder para ser los benefactores o los beneficiados. No creo que haya nadie lo suficientemente pobre como para no tener un oido en el momento que alguien necesite ser escuchado, o una persona que no tenga minutos de su tiempo como para compartirlos con alguien que necesita una simple visita. algunos tienen el poder para ayudar mas y otros tienen el poder para ayudar menos, pero todos tienen el poder, y lo importante no es si pueden mas o menos, por que no es cuestión de cantidad sino de calidad. La calidad con la que se hace, eso que se hace, sea poco o mucho, lo importante es el amor con que eso se haga.
ResponderEliminary volviendo a la cita de San Agustín, pienso que si dice que no hay que enorgullecerse por hacer algo por alguien es por que desde el vamos no somos autores netos de eso que hacemos, si no que es por consecuencia de la docilidad de nuestro espíritu a la voluntad de un espíritu de bondad y amor, que no es otro que el espíritu santo de Dios. O sea cada vez que obramos con bondad es por que respondemos a la voluntad del espíritu santo, siendo nuestro cuerpo un instrumento que realiza su voluntad.
en el libro de Jeremías dice:
"Así dice el SEÑOR:
No se gloríe el sabio de su sabiduría,
ni se gloríe el poderoso de su poder,
ni el rico se gloríe de su riqueza;
mas el que se gloríe, gloríese de esto:
de que me entiende y me conoce,
pues yo soy el SEÑOR que hago misericordia,
derecho y justicia en la tierra,
porque en estas cosas me complazco--declara el SEÑOR."
San Pablo decía en su primera carta a la comunidad de Corintios: "que el que se glorié, se gloríe en el Señor", haciendo referencia a que todo don nos es dado por su divina bondad y misericordia.
cuando damos y recibimos desinteresadamente es el espíritu de Dios que esta en ambas partes, cuando lo hacemos con intereses mezquinos y egoístas es un espíritu mezquino y egoísta el que nos invade.