En un comentario que publiqué el otro día en referencia a "Sobre la posibilidad de la inexistencia" (http://boletinbizarro.blogspot.com/2010/08/sobre-la-posibilidad-de-la-inexistencia.html?showComment=1284477913941#c7338079183852409046) hay un fragmento que tiene que ver con esto y que la voy a poner aquí para seguir reflexionando.
Dice:
"Existir es poca cosa: es ignorar la nada: ignorar nada. He aquí el pecado de la racionalidad así llamada socrática, velo para relaciones de poder que van en contra de la vida misma".
Fede tiene razón: el ser humano siempre se maneja con relaciones de poder. Es algo innegable. Y sin duda debajo de la etiqueta "benefactor" se esconden una maraña de deseos de dominación y todo lo que quieran meterle.
¿Pero es esto lo más específicamente humano? El poder, el dominio, rigen para las relaciones del hombre para con la naturaleza, para con las cosas, para con la cosas que “existen”, para con las cosas que no son seres humanos... los entes del mundo. Sólo por extensión rigen para las relaciones del hombre para con el hombre; porque el poder puede ir en contra de la vida, y el hombre, que es primordialmente vida, no puede relacionarse de manera auténtica con el hombre yendo en contra de la vida.
¿Y entonces? ¿Es que hay dos formas opuestas de relacionarse con la realidad, las relaciones de poder y las relaciones de desinteresadas/benévolas/verduleras, etcétera?
¡No! Todas esas son formas derivadas. Hay una forma originaria de relacionarse con cualquier cosa que es la de la vida. Y en la vida acontecen a la vez eso que nos atrevemos a llamar "yo" y las demás cosas; no hay sujeto y objeto, sino un mismo acontecer en la vida (mía).
Yo no soy sino lo otro respecto de lo cual puedo decir que no soy yo. Comprender(se) habiéndoselas con lo otro que no soy yo. Estos entes que no son yo debo comprenderlos como posibilidades de ser mías; supongamos una mesa: yo me realizo como el que trata con esa mesa, gracias a esa mesa.
¿Y si enfrente hay un hombre? En principio, lo mismo. Yo me realizo como el que trata con ese hombre, gracias a ese hombre. Obviamente la manera de tratar con una mesa no es la misma que la de tratar con un hombre, pero la experiencia originaria es la misma: no hay una separación entre sujeto y objeto, sino que en mi vida acontecen a la vez lo que soy yo y lo que no soy yo.
Esta relación primordial hacia las cosas tiene múltiples derivaciones según lo exija cada segmento distinto de esa realidad con la que me esté relacionando. Y obviamente, cuanto más rica sea la cosa con que me relacione, más amplia será la gama de relaciones posibles que podré tender hacia ella. Pero algunas serán auténticas y otras no. En el caso del hombre, es relación auténtica cualquier relación que favorezca el desarrollo de la vida.
Sigamos reflexionando: de entre todas las relaciones que puedo tener con una cosa, pensarla, es decir, objetivarla en el conocimiento, es una de las relaciones más dominadoras que puedo ejercer sobre ella: al convertir algo en objeto lo privo en gran medida de su enorme riqueza, y lo tengo bien a la mano, de modo tal que esté pronto a las transformaciones técnicas que mi voluntad de poderío pueda ejercer. Por eso una pensamiento que no dé lugar a experiencias extra-racionales, o que asigne un privilegio originario a la racionalidad, o que confíe en las solas fuerzas del entendimiento, en definitiva: un racionalismo, es una de las expresiones más patentes de esas relaciones de dominio que suelen volverse en contra de la vida.
Ahora quiero volver sobre un cabo suelto de lo que decía antes sobre que las relaciones de poder no rigen primordialmente para el hombre. Se podrá objetar: ¿y las relaciones que articulan la sociedad no son de poder? Incluso las relaciones más básicas de una sociedad al parecer tan natural como es la familia (la "paternidad", etcétera), parecen relaciones de poder. Y lo son en cierto sentido, y está bien que lo sean. El tema es que no lo son “primordialmente”: en estos casos son relaciones superpuestas a una relación más primigenia que es la relación de vida... la paternidad es una relación de poder entre padre e hijo, pero antes es una relación de vida entre padre e hijo.
Ahora bien, supongamos que nuestro nombre empieza con F y que no queremos despojarnos de nuestro racionalismo: ¿puede probarse todavía que no toda relación es dominio? Claro. Jürgen Habermas habla de distintas dimensiones de la experiencia social humana, que califica de cuasi-trascendentales. Son afines a diferentes “intereses cognitivos”, o en otras palabras, tres formas en las que se canaliza el conocimiento (fíjense que no salimos del plano de la razón). Y así tenemos:
- El trabajo, proveniente del interés cognitivo técnico, que apunta al control o dominio y lleva a las ciencia analítico-empíricas (las exactas)
- La cultura, proveniente del interés cognitivo práctico, que apunta a la comprensión y lleva a las ciencias hermenéutico-históricas (las humanas).
- La política, proveniente del interés cognitivo emancipatorio, que se preocupa por lograr que los individuos y grupos puedan tomar las riendas de sus propias vidas de manera autónoma y responsable, y lleva a las ciencias críticamente orientadas que tienen como instrumento básico la auto-reflexión (filosofía, psicoanálisis, crítica de las ideologías).
De estos, el interés emancipatorio es el básico, que mueve a todos los otros. Aún más, gracias a la auto-reflexión que se da en este interés cognitivo es que finalmente es posible librarse de la dependencia de relaciones de poder, propia de lo “objetivo”.
No hay que olvidar empero la concepción que tiene Habermas, cartesiana a su pesar, de un sujeto consistente, individual, que es todo él para sí mismo… Es verdad que para Habermas el fundamento del conocimiento no está en el sujeto aislado sino en la interacción comunicativa, pero es una interacción entendida entre sujetos definidos. También es verdad que le reconoce un lugar muy importante al inconciente; de hecho, define a la auto-reflexión como la traducción que hace el conciente del inconciente. Pero el sujeto sigue siendo demasiado sí mismo.
Volvamos a las primeras palabras del fragmento que cité al principio: “Existir es poca cosa: es ignorar la nada: ignorar nada”. El anhelo racionalista de probar la propia existencia racionalmente es absurdo: en primer lugar porque el lenguaje de la racionalidad no alcanza, y en segundo lugar porque aún si lo hiciera, no haría nada más que alienarme (objetivándome, y de esta manera, ejerciendo un dominio mortal sobre mí mismo), pues el hecho de que yo exista es poca cosa más que el hecho de que exista un helecho o una piedra.
El racionalismo, epifenómeno de una voluntad de poder que no se dirige auténticamente hacia sí misma, pretende no ignorar nada, es decir, ignorar la nada. Ignorar la nada es el modo de existir que tienen los entes mundanos.
Quisiera concluir comentando nuevamente a Fede: “ creo que una persona en situación de extender su mano necesariamente se encuentra en una posición de poder. no por eso es malvado (ni bueno)”. Claro que se encuentra en una posición de poder; siempre uno se encuentra en una “posición” de “poder”. Pero en un sentido más primitivo que el “poder de dominio”: vivir, para el hombre, es poder-ser, en el doble carácter de poder-hacer (el “yo puedo”) y poder-recibir (el “puede pasarme”). Sólo porque se da esto es que puede darse una ulterior relación de dominio.
Sublime Casca, te pasaste.
ResponderEliminarSi entendí bien, a lo que apuntás es a que la concepción del dar como expresión de poder es sólo una reducción, con un fundamento verdadero pero reducción en fin. Decís más cosas, pero yo me quedo con eso. Y me gustó la crítica al racionalismo.
"...supongamos que nuestro nombre empieza con F y que no queremos despojarnos de nuestro racionalismo..." es una de las mejores boludeadas que escuché en los últimos tiempos. Con cariño hacia F, obvio.
No es nada contra el post, pero siento la necesidad de defenderme.
ResponderEliminarNunca dije que toda relación es relación de dominio. Lo único que dije es que el poder siempre se juega.
Igual ésto lo acordamos (corregime si me equivoco). Partiendo de ésta base, quiero hablar de una cosa que dijiste:
"El tema es que no lo son 'primordialmente': en estos casos son relaciones superpuestas a una relación más primigenia que es la relación de vida... la paternidad es una relación de poder entre padre e hijo, pero antes es una relación de vida entre padre e hijo."
Lo que vale juzgar es la calidad de esa experiencia primordial inter-personal sobre la cual el poder inevitablemente se constituye. La intención de mi comentario original era plantear la pregunta: ¿*por qué* una persona en particualr es movida a ser caritativo, benévolo, a procrear/ser padre, etc.?
la importancia de ésta pregunta es que se admita que los motivos no son obvios y son varios posibles.
PD: Tu acusación de "racionalista" parte de una idiosincracia tan angostamente tuya que muchas veces su aplicación es poco razonable (i.e: si no es fenomenológico, es racionalista). Y, por alguna razón, es una acusación que parecés reservar para mí exclusivamente (caso análogo, tu uso de la palabra "burgués").
Bajá un cambio, ¿querés?
¡Picante!
ResponderEliminarche la polémica que se armo por un video de Dolina que puse che, no pense que iba a tener tanta trascendencia jajaj
ResponderEliminarSólo quiero sacar lo mejor de vos, Fede.
ResponderEliminarAlgunas salvedades:
- Contrario a tu parecer, no creo que la fenomenología se oponga al racionalismo. De hecho, todos sabemos que la fenomenología surge precisamente como un racionalismo (un poco más sofisticado, si se quiere). Y por eso nunca pudo, históricamente, escindirse del racionalismo, despegarse del todo de él (y acaso esto sea imposible, y no sólo para la fenomenología sino para cualquier pensamiento). Aunque si hay que decir que, en sus mejores versiones, ha alcanzado un mayor desprendimiento…
- Recordemos que mi acusación de “racionalista” tiene su origen en esos excursos que soltás dos o tres veces por año con entre una sonrisa y un ofuscamiento: “¿sabés por qué soy racionalista?...”.
- Es menester aclarar que el hecho de que yo haga una acusación de racionalismo es algo bastante racionalista. De hecho, creo todos somos bastante más cartesianos de lo que creemos, a nuestro pesar o no (y esto se aplica especialmente para mí).
- Billy, este comentario no venía de la entrada de Dolina sino de las “Frases para reflexionar” de San Agustín, en la cual se generó un diálogo que llevó a la entrada de Jota “Comentario acerca de la entrada anterior”. Tuve el mismo problema de cantidad de caracteres que él y entonces no pude ponerlo como comentario sino como entrada. Al principio menciono mi comentario en la entrada de Dolina para agarrar un fragmento que tenía que ver con el tema del “poder” que había surgido.
Un par de comentarios:
- Claro que “lo que vale juzgar es la calidad de esa experiencia primordial inter-personal sobre la cual el poder inevitablemente se constituye”. Estoy de acuerdo en eso, pero sin embargo una experiencia inter-personal que tenga más o menos calidad no me parece que sea todavía la primordial… ésa es una relación más empírica (valga la redundancia), más psicológica. Una relación realmente originaria, una relación de vida, no varía en calidad: la vida (como la estamos entendiendo en este contexto) no tiene grados. Sobre esta se asienta la relación inter-personal a la que te referís, y las relaciones de poder, y todas las otras que quieras. Igualmente sé que resulta confuso todo el tema de la vida, las relaciones de la vida, el lenguaje de la vida, así que habrá una entrada a la brevedad donde me explayaré sobre eso para aclarar un poco los tantos.
- Si la intención de tu comentario original era plantear la pregunta sobre el porqué “una persona particular es movida a ser caritativo”, etc., entonces estamos de acuerdo en que los motivos “no son obvios” y “son varios posibles”. En un plano empírico (en sentido amplio, aceptando como “empiria” toda experiencia posible y no sólo sensorial), en un plano psicológico, hay innumerables motivos posibles. Ahora bien, si vamos a un plano más profundo, no hay mucha vuelta que darle: desarrollo, expansión, crecimiento auténtico o no de la vida.
Amen, bro'. ¿Por que no le tiraste uno de esos speeches a Laurita de Jorge..? Te hubieramos ovasionado y le metías toda su filosofía en sus propias profundidades...
ResponderEliminar"Recordemos que mi acusación de 'racionalista' tiene su origen en esos excursos que soltás dos o tres veces por año con entre una sonrisa y un ofuscamiento: '¿sabés por qué soy racionalista?...'."
ResponderEliminarEs cierto pero no es unilateral. No lo nieges: es tu acusación de reserva. El contexto de la acusación que decías más o menos que no me quiero desprender por nada en el mundo de mi racionalismo sonó bastante antipático. Pareciá (y vos me dirás si fue así o no) que era en referiencia específica al comentario que había hecho. Por eso me lo tomé a pecho.
"Contrario a tu parecer, no creo que la fenomenología se oponga al racionalismo."
No hace falta que me lo digas. Y no es mi "parecer". Usé la dicotomía operativamente, en vista que la fenomenología suele ser tu punto de partida, y el hecho que "racionalista" es tu acusación de reserva.
Avisame si quedó algo por aclarar porque me lo quiero sacar de encima antes de comentar sobre el contenido.
ahh, ok, me retracto, entre tanto post me confundí, por que de momento citaban "sobre la posibilitad de la inexistencia" y después pasaron a la reflexión sobre san agustín, pero después se mezclaron las dos cosas y me mareé, pero ya esta todo claro jaja
ResponderEliminarComo última aclaración entonces antes de comentar sobre el contenido: no era "en referencia específica al comentario que había[s] hecho", sino más bien a nuestro historial de conversaciones sobre el racionalismo. Perdón si sonó antipático, la idea era que sonara más bien, como decía Pablito, una boludeada con cariño.
ResponderEliminarTambién espero tu comentario de contenido a la reflexión de "Sobre la posibilidad de la inexistencia".
La mierda, cómo me costó leer todo esto. Recuerden que yo tiendo a simplificar las cosas por naturaleza, por algo estudio Ingeniería Industrial!! En fin, supongo que esta de mas decir que pueden no esperar una reflexión de mi parte. Eventualmente escribiré un "Estoy de acuerdo" pero sólo para figurar, y posiblemente no este bien claro CON QUIÉN estoy de acuerdo. Mi mente simplista no suele tomar lados en debates como éste en el que me veo en amplia desventaja respecto a Cask, Pablito y Fede en cuanto a conocimientos y capacidad de análisis. Entendí la base de la discusión y las posiciones de las partes, pero me resultaron mas entretenidos los palos que van y vienen. Para concluir, una frase de mi estilo que no deja lugar a dudas o interpretaciones: Son una masa. Abrazo grande
ResponderEliminarSir Gastonem of Pacheco (no se porqué pero me pintó firmar así...)
Las discusiones de Showmatch son más profundas que estas.
ResponderEliminarOK, fenómeno. A ver, entonces:
ResponderEliminarPrimero que nada, me gustó y estoy bastante de acuerdo.
En segundo lugar, quiero tratar con esta cosa:
-La "relación originaria" con las cosas: no entiendo cómo se mide la *autenticidad* de esto. ¿A qué te referís con expanión, crecimiento, etc. de la vida? y por qué es esto "auténtico"? Se me ocurre decir que una experiencia (de estas super primordiales) pueden generarte cierta mierda psicológica/fisiológica (se entiende lo que quiero decir con esto, ¿no?) o vaciarte de ganas de vivir y ser perfectamente auténticas. Es más, no se me ocurre cómo este tipo de experiencia pueda *no* ser autentica. Presiento que hay un problema de semántica, acá.
PD: mo quería poner Inspector Ardilla, ya que se me rompió la mandíbula de la risa cuando vi que te pusiste Morocco Topo, pero no sé cómo se hace.