"I'm just totally vulnerable. I'm way too fucking soft for this whole business, this whole trip. I don't have any shell. There's a contradiction there, because that's probably why I can write songs that mean something to someone and express some of these things that other people can't necessarily express." - Eddie Vedder.
Sí, Pearl Jam es angustia. Ya lo sabemos, ya nos hemos sumergido en ese dolor agudo y profundo. Vitalogy es más de esa angustia, pero ahora explorada desde lo ecléctico, lo raro, la locura.
Con esa habilidad para contar historias, los pibes de Seattle nos muestran de un pantallazo, en lo que parece una mezcla azarosa pero guarda un orden delicado, toda la miseria de la realidad humana.
Es, a su vez, un disco muy personal: Vedder se nos muestra en un momento poco feliz (para variar), luchando contra el quilombo de la fama que llevó a la locura y la muerte a tantos artistas (y asoma el recuerdo del Club de los 27 o personajes como Syd Barrett). Y se suma a esto el conflicto interno de la banda, que llevó a la partida (patada en el culo de por medio) del batero Abbruzzese y la entrada de Jack Irons, que ya aparece en el último tema.
Llamémoslo "disco experimental" o "esta vez se drogaron más de la cuenta", la cuestión es que Vitalogy nos muestra un Pearl Jam más humano, si es posible, que los discos anteriores, pero más inquisidor, sin perder la bronca; un Pearl Jam que hace "vitalogía", se sumerge en un análisis profundo de la vida y las relaciones, la fama, la hipocresía, el amor y el desamor: "Lives opened and trashed", aclara el primer verso del álbum.
Hablé de su habilidad para contar historias, y lo cierto es que muchas de las canciones esconden ese toque narrativo, guardan la vida de algún personaje. Son muchas historias y muchos personajes, ficticios y reales, pero el mismo Eddie toma un papel bastante protagónico. Es Vedder en primera persona el de Pry, To, Satan's Bed y Corduroy, Vedder hablándole a su público, a los medios, a la industria de la música. Quizás es él también y es su propia historia la de Nothingman (la canción que me resulta más fuerte del disco). Es ésta, no obstante, una canción demasiado universal como para ponerle nombre al personaje, tantos de nosotros hemos sido hombres-nada...
Con la misma universalidad, Better Man nos vuela la cabeza a todos, y nos trae la historia de la madre de Eddie y su marido (todos hemos concluido, a esta altura, que Vedder no lo quería mucho al tipo).
Cada historia, en definitiva, nos revela una vida, un dolor, una infancia destruida o una relación que muere, alguien que necesita escapar, salir, encontrar la luz (“Oh, into the sun...ah, into the sun...”).
¿Cuál es la salida a tanta angustia, a tantas historias de vidas destrozadas? El primer tema ya nos anticipa que hay una last exit en algún lado, pero las respuestas son oscuras: se explora la drogadicción (Spin The Black Circle), la locura y el suicidio (Hey Foxymophandlemama... e Immortality), e incluso, en la desesperación, el conformismo (Bugs). Pero el arte, o al menos el de Pearl Jam, no viene a dar respuestas claras. Vitalogy nos hunde, nos desespera y nos atrapa, para liberarnos con un escalofrío y la sensación de que hemos conocido algo proveniente del lado oscuro de la existencia.





