viernes, 31 de diciembre de 2010
martes, 28 de diciembre de 2010
miércoles, 22 de diciembre de 2010
domingo, 19 de diciembre de 2010
Un poema viejo...
...pero que va bien con lo que se puede sentir un domingo. Como siempre, críticas bienvenidas.
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Nostalgia desde el exilio
Te extraño como se extraña la juventud,
como el exiliado añora el hogar perdido.
Así extraña la flor,
saciada y hueca en un cántaro,
la firme tierra y sus raíces.
Supiste ser mi voz, mi canto
mi rasgada voz que ahora suspira en falsetto
y canta a una tierra perdida,
años lejanos en un hogar lejano,
devastado por la plaga y la muerte.
Mi canto era dócil con tus ojos,
flor y cántaro de mis canciones;
era firme, como el de un ejército
que no teme a lo extranjero ni al olvido.
No temo al olvido aún,
gloria mía, hogar de mi canto.
Sin raíces rumiante camino esta tierra extranjera,
casi tan ajena como mi voz rasgada.
No temo a la plaga ni a la muerte,
Pues mi hogar seguirá estando en tus ojos
Aunque el viento de la peste convierta la tierra
en un páramo oscuro y triste.
Puede morir hasta el viento,
Pueden secarse las flores exiliadas,
Y yo, mudo y parco
vagar sin sentido por la tierra devastada.
No morirán tus ojos, no obstante;
Lejos del páramo, paraísos eternos
Serán aún mi raíz y mi descanso
Por más que, implacables, me arrojen al destierro.
Como joven rebelde
No volveré a mi hogar;
Vacío y débil, sin palabras ni pétalos
buscaré refugio en otros aires
Y cantaré a otros ojos extranjeros,
inmigrante y olvidado,
cantaré y seré cántaro,
hasta echar raíces de otra flor.
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Nostalgia desde el exilio
Te extraño como se extraña la juventud,
como el exiliado añora el hogar perdido.
Así extraña la flor,
saciada y hueca en un cántaro,
la firme tierra y sus raíces.
Supiste ser mi voz, mi canto
mi rasgada voz que ahora suspira en falsetto
y canta a una tierra perdida,
años lejanos en un hogar lejano,
devastado por la plaga y la muerte.
Mi canto era dócil con tus ojos,
flor y cántaro de mis canciones;
era firme, como el de un ejército
que no teme a lo extranjero ni al olvido.
No temo al olvido aún,
gloria mía, hogar de mi canto.
Sin raíces rumiante camino esta tierra extranjera,
casi tan ajena como mi voz rasgada.
No temo a la plaga ni a la muerte,
Pues mi hogar seguirá estando en tus ojos
Aunque el viento de la peste convierta la tierra
en un páramo oscuro y triste.
Puede morir hasta el viento,
Pueden secarse las flores exiliadas,
Y yo, mudo y parco
vagar sin sentido por la tierra devastada.
No morirán tus ojos, no obstante;
Lejos del páramo, paraísos eternos
Serán aún mi raíz y mi descanso
Por más que, implacables, me arrojen al destierro.
Como joven rebelde
No volveré a mi hogar;
Vacío y débil, sin palabras ni pétalos
buscaré refugio en otros aires
Y cantaré a otros ojos extranjeros,
inmigrante y olvidado,
cantaré y seré cántaro,
hasta echar raíces de otra flor.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Nobody fucks with the Jesus
Recordando a uno de los mejores personajes de "El Gran Lebowski". Tal vez la mejor presentación de un personaje en una película. Lejos. Disfruten.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Lluvia
Todo nació mientras estaba YouTubeando. Me copé mirando distintas películas en las que sus personajes se ponían a bailar, y de repente me encontré con la clásica escena de Gene Kelly bailando y cantando bajo la lluvia. Inmediatamente me contagió de su rebeldía, de la búsqueda de libertad que emanaba, de ese querer experimentar la infancia en la calle, bailando y saltando sin darle bola al agua, jugando con su paraguas... Y a partir de las sensaciones que me iba generando esta escena, me puse a pensar acerca del poder de la lluvia sobre el estado de ánimo de las personas. De cómo a veces un día gris y lluvioso te puede tirar abajo, o por el otro lado, invitar a Hoppipollear un buen rato, ensuciando tu ropa, llenandote de barro sin que te importe absolutamente nada. Por eso, quería compartir con ustedes no solamente esta reflexión, que espero y estaría bueno que ustedes alimenten con sus ideas y experiencias, sino también qué dice el Cine con respecto a la lluvia y el poder que tiene sobre los hombres. Les dejo algunas cosas que encontré por ahí.
"Singin' in the Rain" (1952). Mítica escena de Gene Kelly bailando y cantando en la calle bajo la lluvia. Un acto de alegría pura. Un ítem más en mi lista de "Cosas que tenés que hacer antes de morir, flaco" (que todavía no hice, y tampoco se si voy a hacer).
De la película "Mi vida sin mí" de Isabel Coixet. La protagonista recibe la noticia de que pronto va a morir (cáncer terminal) y decide vivir su vida al máximo, viviendo cada momento como si fuera el último. Aquí se permite hacer algo que nunca había hecho: pararse con los ojos cerrados bajo la lluvia, escuchando la caída de las gotas sobre el cesped, sintiendo el agua entre los dedos de sus pies...
Este también es un clásico. El Hombre que-te-Araña y María Juana Watson, aguantando el frío de la lluvia con un poquito de ca-lor-ci-tooo. Ahora bien, nadie puede evitar pensar LO CURSI que es esta escena (y el centenar de escenas Hollywoodenses donde los protagonistas se dan un beso bajo la lluvia), pero también todos sabemos que nos encantaría hacer esto algún día... ¿o noooo? Daaaaale, Fedeeeee... no te hagas el duuuuroooo! jaja.
Y buen, este seguro ya lo conocen todos, pero no podía no incluírlo. Lo que deja la lluvia, los charcos, y unos ancianos reviviendo su niñez. Una invitación a romper un poco con nuestras estrucutras, nuestros esquemas, hacer algo fuera de lo común, y alimentar nuestro espíritu con un poco de espontaneidad. Hoppípolla, saltando sobre charcos, coronando esta pequeña y humilde selección con sus acordes e imágenes.
Y por último, el bonus track. No necesita presentación. Disfruten.
Y a ustedes, higuenses, ¿qué les genera la lluvia, qué les provoca? Ah, y si tienen algun videito o imagen/foto que quieran compartir, están más que invitados a hacerlo!
"Singin' in the Rain" (1952). Mítica escena de Gene Kelly bailando y cantando en la calle bajo la lluvia. Un acto de alegría pura. Un ítem más en mi lista de "Cosas que tenés que hacer antes de morir, flaco" (que todavía no hice, y tampoco se si voy a hacer).
De la película "Mi vida sin mí" de Isabel Coixet. La protagonista recibe la noticia de que pronto va a morir (cáncer terminal) y decide vivir su vida al máximo, viviendo cada momento como si fuera el último. Aquí se permite hacer algo que nunca había hecho: pararse con los ojos cerrados bajo la lluvia, escuchando la caída de las gotas sobre el cesped, sintiendo el agua entre los dedos de sus pies...
Este también es un clásico. El Hombre que-te-Araña y María Juana Watson, aguantando el frío de la lluvia con un poquito de ca-lor-ci-tooo. Ahora bien, nadie puede evitar pensar LO CURSI que es esta escena (y el centenar de escenas Hollywoodenses donde los protagonistas se dan un beso bajo la lluvia), pero también todos sabemos que nos encantaría hacer esto algún día... ¿o noooo? Daaaaale, Fedeeeee... no te hagas el duuuuroooo! jaja.
Y buen, este seguro ya lo conocen todos, pero no podía no incluírlo. Lo que deja la lluvia, los charcos, y unos ancianos reviviendo su niñez. Una invitación a romper un poco con nuestras estrucutras, nuestros esquemas, hacer algo fuera de lo común, y alimentar nuestro espíritu con un poco de espontaneidad. Hoppípolla, saltando sobre charcos, coronando esta pequeña y humilde selección con sus acordes e imágenes.
Y por último, el bonus track. No necesita presentación. Disfruten.
Y a ustedes, higuenses, ¿qué les genera la lluvia, qué les provoca? Ah, y si tienen algun videito o imagen/foto que quieran compartir, están más que invitados a hacerlo!
jueves, 9 de diciembre de 2010
Un viaje a Argentina
Les dejo un artículo de El País que me pasaron hace poco. Muy bueno. Comenten.
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UN VIAJE A ARGENTINA | de Tzvetan Todorov
Una sociedad necesita conocer la Historia, no solo tener memoria. En el caso argentino, un terrorismo revolucionario precedió al terrorismo de Estado de los militares, y no se puede comprender el uno sin el otro.
En noviembre de 2010, fui por primera vez a Buenos Aires, donde permanecí una semana. Mis impresiones del país son forzosamente superficiales. Aun así, voy a arriesgarme a transcribirlas aquí, pues sé que, a veces, al contemplar un paisaje desde lejos, divisamos cosas que a los habitantes del lugar se les escapan: es el privilegio efímero del visitante extranjero.
He escrito en varias ocasiones sobre las cuestiones que suscita la memoria de acontecimientos públicos traumatizantes: II Guerra Mundial, regímenes totalitarios, campos de concentración... Esta es sin duda la razón por la que me invitaron a visitar varios lugares vinculados a la historia reciente de Argentina. Así pues, estuve en la ESMA (Escuela Mecánica de la Armada), un cuartel que, durante los años de la última dictadura militar (1976-1983), fue transformado en centro de detención y tortura. Alrededor de 5.000 personas pasaron por este lugar, el más importante en su género, pero no el único: el número total de víctimas no se conoce con precisión, pero se estima en unas 30.000. También fui al Parque de la Memoria, a orillas del Río de la Plata, donde se ha erigido una larga estela destinada a portar los nombres de todas las víctimas de la represión (unas 10.000, por ahora). La estela representa una enorme herida que nunca se cierra.
El término "terrorismo de Estado", empleado para designar el proceso que conmemoran estos lugares, es muy apropiado. Las personas detenidas eran maltratadas en ausencia de todo marco legal. Primero, las sometían a unas torturas destinadas a arrancarles informaciones que permitieran otros arrestos. A los detenidos, les colocaban un capuchón en la cabeza para impedirles ver y oír; o, por el contrario, los mantenían en una sala con una luz cegadora y una música ensordecedora. Luego, eran ejecutados sin juicio: a menudo narcotizados y arrojados al río desde un helicóptero; así es como se convertían en "desaparecidos". Un crimen específico de la dictadura argentina fue el robo de niños: las mujeres embarazadas detenidas eran custodiadas hasta que nacían sus hijos; luego, sufrían la misma suerte que el resto de los presos. En cuanto a los niños, eran entregados en adopción a las familias de los militares o a las de sus amigos. El drama de estos niños, hoy adultos, cuyos padres adoptivos son indirectamente responsables de la muerte de sus padres biológicos, es particularmente conmovedor.
En el Catálogo institucional del parque de la Memoria, publicado hace algunos meses, se puede leer: "Indudablemente, hoy la Argentina es un país ejemplar en relación con la búsqueda de la Memoria, Verdad y Justicia". Pese a la emoción experimentada ante las huellas de la violencia pasada, no consigo suscribir esta afirmación.
En ninguno de los dos lugares que visité vi el menor signo que remitiese al contexto en el cual, en 1976, se instauró la dictadura, ni a lo que la precedió y la siguió. Ahora bien, como todos sabemos, el periodo 1973-1976 fue el de las tensiones extremas que condujeron al país al borde de la guerra civil. Los Montoneros y otros grupos de extrema izquierda organizaban asesinatos de personalidades políticas y militares, que a veces incluían a toda su familia, tomaban rehenes con el fin de obtener un rescate, volaban edificios públicos y atracaban bancos. Tras la instauración de la dictadura, obedeciendo a sus dirigentes, a menudo refugiados en el extranjero, esos mismos grupúsculos pasaron a la clandestinidad y continuaron la lucha armada. Tampoco se puede silenciar la ideología que inspiraba a esta guerrilla de extrema izquierda y al régimen que tanto anhelaba.
Como fue vencida y eliminada, no se pueden calibrar las consecuencias que hubiera tenido su victoria. Pero, a título de comparación, podemos recordar que, más o menos en el mismo momento (entre 1975 y 1979), una guerrilla de extrema izquierda se hizo con el poder en Camboya. El genocidio que desencadenó causó la muerte de alrededor de un millón y medio de personas, el 25% de la población del país. Las víctimas de la represión del terrorismo de Estado en Argentina, demasiado numerosas, representan el 0,01% de la población.
Claro está que no se puede asimilar a las víctimas reales con las víctimas potenciales. Tampoco estoy sugiriendo que la violencia de la guerrilla sea equiparable a la de la dictadura. No solo las cifras son, una vez más, desproporcionadas, sino que además los crímenes de la dictadura son particularmente graves por el hecho de ser promovidos por el aparato del Estado, garante teórico de la legalidad. No solo destruyen las vidas de los individuos, sino las mismas bases de la vida común. Sin embargo, no deja de ser cierto que un terrorismo revolucionario precedió y convivió al principio con el terrorismo de Estado, y que no se puede comprender el uno sin el otro.
En su introducción, el Catálogo del parque de la Memoria define así la ambición de este lugar: "Solo de esta manera se puede realmente entender la tragedia de hombres y mujeres y el papel que cada uno tuvo en la historia". Pero no se puede comprender el destino de esas personas sin saber por qué ideal combatían ni de qué medios se servían. El visitante ignora todo lo relativo a su vida anterior a la detención: han sido reducidas al papel de víctimas meramente pasivas que nunca tuvieron voluntad propia ni llevaron a cabo ningún acto. Se nos ofrece la oportunidad de compararlas, no de comprenderlas. Sin embargo, su tragedia va más allá de la derrota y la muerte: luchaban en nombre de una ideología que, si hubiera salido victoriosa, probablemente habría provocado tantas víctimas, si no más, como sus enemigos. En todo caso, en su mayoría, eran combatientes que sabían que asumían ciertos riesgos.
La manera de presentar el pasado en estos lugares seguramente ilustra la memoria de uno de los actores del drama, el grupo de los reprimidos; pero no se puede decir que defienda eficazmente la Verdad, ya que omite parcelas enteras de la Historia. En cuanto a la Justicia, si entendemos por tal un juicio que no se limita a los tribunales, sino que atañe a nuestras vidas, sigue siendo imperfecta: el juicio equitativo es aquel que tiene en cuenta el contexto en el que se produce un acontecimiento, sus antecedentes y sus consecuencias. En este caso, la represión ejercida por la dictadura se nos presenta aislada del resto.
La cuestión que me preocupa no tiene que ver con la evaluación de las dos ideologías que se enfrentaron y siguen teniendo sus partidarios; es la de la comprensión histórica. Pues una sociedad necesita conocer la Historia, no solamente tener memoria. La memoria colectiva es subjetiva: refleja las vivencias de uno de los grupos constitutivos de la sociedad; por eso puede ser utilizada por ese grupo como un medio para adquirir o reforzar una posición política. Por su parte, la Historia no se hace con un objetivo político (o si no, es una mala Historia), sino con la verdad y la justicia como únicos imperativos. Aspira a la objetividad y establece los hechos con precisión; para los juicios que formula, se basa en la intersubjetividad, en otras palabras, intenta tener en cuenta la pluralidad de puntos de vista que se expresan en el seno de una sociedad.
La Historia nos ayuda a salir de la ilusión maniquea en la que a menudo nos encierra la memoria: la división de la humanidad en dos compartimentos estancos, buenos y malos, víctimas y verdugos, inocentes y culpables. Si no conseguimos acceder a la Historia, ¿cómo podría verse coronado por el éxito el llamamiento al "¡Nunca más!"? Cuando uno atribuye todos los errores a los otros y se cree irreprochable, está preparando el retorno de la violencia, revestida de un vocabulario nuevo, adaptada a unas circunstancias inéditas. Comprender al enemigo quiere decir también descubrir en qué nos parecemos a él. No hay que olvidar que la inmensa mayoría de los crímenes colectivos fueron cometidos en nombre del bien, la justicia y la felicidad para todos. Las causas nobles no disculpan los actos innobles.
En Argentina, varios libros debaten sobre estas cuestiones; varios encuentros han tenido lugar también entre hijos o padres de las víctimas de uno u otro terrorismo. Su impacto global sobre la sociedad es a menudo limitado, pues, por el momento, el debate está sometido a las estrategias de los partidos. Sería más conveniente que quedara en manos de la sociedad civil y que aquellos cuya palabra tiene algún prestigio, hombres y mujeres de la política, antiguos militantes de una u otra causa, sabios y escritores reconocidos, contribuyan al advenimiento de una visión más exacta y más compleja del pasado común.
Tzvetan Todorov es semiólogo, filósofo e historiador de origen búlgaro y nacionalidad francesa. Traducción de José Luis Sánchez-Silva.
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PD: el link: http://www.elpais.com/articulo/opinion/viaje/Argentina/elpepiopi/20101207elpepiopi_11/Tes
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UN VIAJE A ARGENTINA | de Tzvetan Todorov
Una sociedad necesita conocer la Historia, no solo tener memoria. En el caso argentino, un terrorismo revolucionario precedió al terrorismo de Estado de los militares, y no se puede comprender el uno sin el otro.
En noviembre de 2010, fui por primera vez a Buenos Aires, donde permanecí una semana. Mis impresiones del país son forzosamente superficiales. Aun así, voy a arriesgarme a transcribirlas aquí, pues sé que, a veces, al contemplar un paisaje desde lejos, divisamos cosas que a los habitantes del lugar se les escapan: es el privilegio efímero del visitante extranjero.
He escrito en varias ocasiones sobre las cuestiones que suscita la memoria de acontecimientos públicos traumatizantes: II Guerra Mundial, regímenes totalitarios, campos de concentración... Esta es sin duda la razón por la que me invitaron a visitar varios lugares vinculados a la historia reciente de Argentina. Así pues, estuve en la ESMA (Escuela Mecánica de la Armada), un cuartel que, durante los años de la última dictadura militar (1976-1983), fue transformado en centro de detención y tortura. Alrededor de 5.000 personas pasaron por este lugar, el más importante en su género, pero no el único: el número total de víctimas no se conoce con precisión, pero se estima en unas 30.000. También fui al Parque de la Memoria, a orillas del Río de la Plata, donde se ha erigido una larga estela destinada a portar los nombres de todas las víctimas de la represión (unas 10.000, por ahora). La estela representa una enorme herida que nunca se cierra.
El término "terrorismo de Estado", empleado para designar el proceso que conmemoran estos lugares, es muy apropiado. Las personas detenidas eran maltratadas en ausencia de todo marco legal. Primero, las sometían a unas torturas destinadas a arrancarles informaciones que permitieran otros arrestos. A los detenidos, les colocaban un capuchón en la cabeza para impedirles ver y oír; o, por el contrario, los mantenían en una sala con una luz cegadora y una música ensordecedora. Luego, eran ejecutados sin juicio: a menudo narcotizados y arrojados al río desde un helicóptero; así es como se convertían en "desaparecidos". Un crimen específico de la dictadura argentina fue el robo de niños: las mujeres embarazadas detenidas eran custodiadas hasta que nacían sus hijos; luego, sufrían la misma suerte que el resto de los presos. En cuanto a los niños, eran entregados en adopción a las familias de los militares o a las de sus amigos. El drama de estos niños, hoy adultos, cuyos padres adoptivos son indirectamente responsables de la muerte de sus padres biológicos, es particularmente conmovedor.
En el Catálogo institucional del parque de la Memoria, publicado hace algunos meses, se puede leer: "Indudablemente, hoy la Argentina es un país ejemplar en relación con la búsqueda de la Memoria, Verdad y Justicia". Pese a la emoción experimentada ante las huellas de la violencia pasada, no consigo suscribir esta afirmación.
En ninguno de los dos lugares que visité vi el menor signo que remitiese al contexto en el cual, en 1976, se instauró la dictadura, ni a lo que la precedió y la siguió. Ahora bien, como todos sabemos, el periodo 1973-1976 fue el de las tensiones extremas que condujeron al país al borde de la guerra civil. Los Montoneros y otros grupos de extrema izquierda organizaban asesinatos de personalidades políticas y militares, que a veces incluían a toda su familia, tomaban rehenes con el fin de obtener un rescate, volaban edificios públicos y atracaban bancos. Tras la instauración de la dictadura, obedeciendo a sus dirigentes, a menudo refugiados en el extranjero, esos mismos grupúsculos pasaron a la clandestinidad y continuaron la lucha armada. Tampoco se puede silenciar la ideología que inspiraba a esta guerrilla de extrema izquierda y al régimen que tanto anhelaba.
Como fue vencida y eliminada, no se pueden calibrar las consecuencias que hubiera tenido su victoria. Pero, a título de comparación, podemos recordar que, más o menos en el mismo momento (entre 1975 y 1979), una guerrilla de extrema izquierda se hizo con el poder en Camboya. El genocidio que desencadenó causó la muerte de alrededor de un millón y medio de personas, el 25% de la población del país. Las víctimas de la represión del terrorismo de Estado en Argentina, demasiado numerosas, representan el 0,01% de la población.
Claro está que no se puede asimilar a las víctimas reales con las víctimas potenciales. Tampoco estoy sugiriendo que la violencia de la guerrilla sea equiparable a la de la dictadura. No solo las cifras son, una vez más, desproporcionadas, sino que además los crímenes de la dictadura son particularmente graves por el hecho de ser promovidos por el aparato del Estado, garante teórico de la legalidad. No solo destruyen las vidas de los individuos, sino las mismas bases de la vida común. Sin embargo, no deja de ser cierto que un terrorismo revolucionario precedió y convivió al principio con el terrorismo de Estado, y que no se puede comprender el uno sin el otro.
En su introducción, el Catálogo del parque de la Memoria define así la ambición de este lugar: "Solo de esta manera se puede realmente entender la tragedia de hombres y mujeres y el papel que cada uno tuvo en la historia". Pero no se puede comprender el destino de esas personas sin saber por qué ideal combatían ni de qué medios se servían. El visitante ignora todo lo relativo a su vida anterior a la detención: han sido reducidas al papel de víctimas meramente pasivas que nunca tuvieron voluntad propia ni llevaron a cabo ningún acto. Se nos ofrece la oportunidad de compararlas, no de comprenderlas. Sin embargo, su tragedia va más allá de la derrota y la muerte: luchaban en nombre de una ideología que, si hubiera salido victoriosa, probablemente habría provocado tantas víctimas, si no más, como sus enemigos. En todo caso, en su mayoría, eran combatientes que sabían que asumían ciertos riesgos.
La manera de presentar el pasado en estos lugares seguramente ilustra la memoria de uno de los actores del drama, el grupo de los reprimidos; pero no se puede decir que defienda eficazmente la Verdad, ya que omite parcelas enteras de la Historia. En cuanto a la Justicia, si entendemos por tal un juicio que no se limita a los tribunales, sino que atañe a nuestras vidas, sigue siendo imperfecta: el juicio equitativo es aquel que tiene en cuenta el contexto en el que se produce un acontecimiento, sus antecedentes y sus consecuencias. En este caso, la represión ejercida por la dictadura se nos presenta aislada del resto.
La cuestión que me preocupa no tiene que ver con la evaluación de las dos ideologías que se enfrentaron y siguen teniendo sus partidarios; es la de la comprensión histórica. Pues una sociedad necesita conocer la Historia, no solamente tener memoria. La memoria colectiva es subjetiva: refleja las vivencias de uno de los grupos constitutivos de la sociedad; por eso puede ser utilizada por ese grupo como un medio para adquirir o reforzar una posición política. Por su parte, la Historia no se hace con un objetivo político (o si no, es una mala Historia), sino con la verdad y la justicia como únicos imperativos. Aspira a la objetividad y establece los hechos con precisión; para los juicios que formula, se basa en la intersubjetividad, en otras palabras, intenta tener en cuenta la pluralidad de puntos de vista que se expresan en el seno de una sociedad.
La Historia nos ayuda a salir de la ilusión maniquea en la que a menudo nos encierra la memoria: la división de la humanidad en dos compartimentos estancos, buenos y malos, víctimas y verdugos, inocentes y culpables. Si no conseguimos acceder a la Historia, ¿cómo podría verse coronado por el éxito el llamamiento al "¡Nunca más!"? Cuando uno atribuye todos los errores a los otros y se cree irreprochable, está preparando el retorno de la violencia, revestida de un vocabulario nuevo, adaptada a unas circunstancias inéditas. Comprender al enemigo quiere decir también descubrir en qué nos parecemos a él. No hay que olvidar que la inmensa mayoría de los crímenes colectivos fueron cometidos en nombre del bien, la justicia y la felicidad para todos. Las causas nobles no disculpan los actos innobles.
En Argentina, varios libros debaten sobre estas cuestiones; varios encuentros han tenido lugar también entre hijos o padres de las víctimas de uno u otro terrorismo. Su impacto global sobre la sociedad es a menudo limitado, pues, por el momento, el debate está sometido a las estrategias de los partidos. Sería más conveniente que quedara en manos de la sociedad civil y que aquellos cuya palabra tiene algún prestigio, hombres y mujeres de la política, antiguos militantes de una u otra causa, sabios y escritores reconocidos, contribuyan al advenimiento de una visión más exacta y más compleja del pasado común.
Tzvetan Todorov es semiólogo, filósofo e historiador de origen búlgaro y nacionalidad francesa. Traducción de José Luis Sánchez-Silva.
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PD: el link: http://www.elpais.com/articulo/opinion/viaje/Argentina/elpepiopi/20101207elpepiopi_11/Tes
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Billetera mata... todo...
El día que tengamos hijos (no en un futuro cercano esperemos), y uno de ellos nos pregunte: "Papa ¿Porqué hay que ganar dinero?..." Muy simple, mostrale estas fotos y no tenes que explicar nada...
Flávio Briatore - Presidente da Renault 
Según veo, a esa edad(y con una pinta como la de José Renault), lo único que se le puede dar a una jovencita como la de la foto es plata y asco... en grandes cantidades...lunes, 6 de diciembre de 2010
Nueva sección: "Cortos cortos"
Muchachos y muchachas (se están divirtiendo),
Hoy abrimos una nueva sección: "Cortos cortos". Aquí compartiermos cortometrajes de pocos segundos de duración bien-bien-bizarros! (como debe ser). Hoy subimos algunos de los creadores de 5secondfilms.com, un sitio dedicado a la producción de cortometrajes de no más de 5 segundos de duracion. Entren en la página y vean. Hay de todo, eh: ideas geniales y otras que dejan bastante que desear.
Les dejo los videitos. Disfruten y comenten!
Hoy abrimos una nueva sección: "Cortos cortos". Aquí compartiermos cortometrajes de pocos segundos de duración bien-bien-bizarros! (como debe ser). Hoy subimos algunos de los creadores de 5secondfilms.com, un sitio dedicado a la producción de cortometrajes de no más de 5 segundos de duracion. Entren en la página y vean. Hay de todo, eh: ideas geniales y otras que dejan bastante que desear.
Les dejo los videitos. Disfruten y comenten!
sábado, 4 de diciembre de 2010
viernes, 3 de diciembre de 2010
Manuelita
Hoy le damos la bienvenida a un HTCN al mundo del Capitalismo. Sí, leyeron bien, uno de nuestros queridos higuitos se pasa de bando. Hace pocos días, durante uno de nuestros clásicos simposios, el muchacho en cuestión (tienen que adivinar de quien se trata) compartía con la comunidad higuense sus inquietudes y ganas de explorar un poco más el uso de la mano derecha en vez de la izquierda (vaya a saber uno para qué).
Acostumbrado a vivir con el pelo largo, camisas rotas y jeans gastados, nuestro fan nº 1 de Sumo (el grupo, no el deporte) estaría a punto de cambiar toda su discrografía de Pearl Jam por el nuevo SetBox de Mika. Si bien este hecho NO fue anunciado publicamente por el higo en cuestión, creemos firmemente que es una de las tantas consecuencias que podrán llegar debido a este brusco y repentino cambio de postura ideológica. Ni hablar de las futuras visitas a los nuevos y lujosos shoppings de Zona Norte, o al consumo incontrolable de ropa de marca, por ejemplo.
Pero buen, cuando lleguen esos días, estaremos a su lado más firmemente que nunca. Para eso están los amigos, ¿no? Para salir de compras juntos y comparar quién tiene las mejores remeras, ¿o me equivoco? Por eso, ¡hoy nos toca celebrar! Esta novedad no podía pasar de largo. A través de este medio homenajeamos este acontecimiento histórico de proporciones incalculables con una foto que lo ilustra y representa de pies a cabeza, que lo pinta de cuerpo entreo, de arriba a abajo... y de izquierda a derecha, obvio.
Con ustedes, Chewey, la mano derecha fiel (y ahora más que nunca)... en la Bolsa.
(hagan click para ver la imagen en su tamaño original)
PD: ¿encontraron a Wally?
Acostumbrado a vivir con el pelo largo, camisas rotas y jeans gastados, nuestro fan nº 1 de Sumo (el grupo, no el deporte) estaría a punto de cambiar toda su discrografía de Pearl Jam por el nuevo SetBox de Mika. Si bien este hecho NO fue anunciado publicamente por el higo en cuestión, creemos firmemente que es una de las tantas consecuencias que podrán llegar debido a este brusco y repentino cambio de postura ideológica. Ni hablar de las futuras visitas a los nuevos y lujosos shoppings de Zona Norte, o al consumo incontrolable de ropa de marca, por ejemplo.
Pero buen, cuando lleguen esos días, estaremos a su lado más firmemente que nunca. Para eso están los amigos, ¿no? Para salir de compras juntos y comparar quién tiene las mejores remeras, ¿o me equivoco? Por eso, ¡hoy nos toca celebrar! Esta novedad no podía pasar de largo. A través de este medio homenajeamos este acontecimiento histórico de proporciones incalculables con una foto que lo ilustra y representa de pies a cabeza, que lo pinta de cuerpo entreo, de arriba a abajo... y de izquierda a derecha, obvio.
Con ustedes, Chewey, la mano derecha fiel (y ahora más que nunca)... en la Bolsa.
(hagan click para ver la imagen en su tamaño original)
PD: ¿encontraron a Wally?
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