jueves, 30 de septiembre de 2010
Siguiendo con los covers. ¿qué opinan de este?
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Yo no quiero ser metalero...
Qué aparatos, por favor.
PD: estos personajes son los "muchachos" de Manowar. ¿Alguien escuchó algo de ellos?
martes, 28 de septiembre de 2010
Lo que hacen los Ingenieros Electrónicos
Si todo sale bien, para marzo voy a tener un prototipo de algo así. Y si puedo hacerlo mejor, mejor.
Sí, ya sé, me creo mil.
PD: ¿Alguna vez vieron a alguien tan rockero (en cuanto a nivel de estupefacientes en sangre) como este Robert?
jueves, 23 de septiembre de 2010
miércoles, 22 de septiembre de 2010
¿Quién Recuerda los '80?
o "Los Halcones Galácticos":
Discuss.
El Origen
La primera: una propuesta indecente.
Y otra perlita: hubiera sido mucho más fácil así, ¿no lo creen?
lunes, 20 de septiembre de 2010
Las imágenes del día
domingo, 19 de septiembre de 2010
Dedicado al Canchero del Moorl...
sábado, 18 de septiembre de 2010
Comentario acerca del comentario acerca de la entrada anterior
En un comentario que publiqué el otro día en referencia a "Sobre la posibilidad de la inexistencia" (http://boletinbizarro.blogspot.com/2010/08/sobre-la-posibilidad-de-la-inexistencia.html?showComment=1284477913941#c7338079183852409046) hay un fragmento que tiene que ver con esto y que la voy a poner aquí para seguir reflexionando.
Dice:
"Existir es poca cosa: es ignorar la nada: ignorar nada. He aquí el pecado de la racionalidad así llamada socrática, velo para relaciones de poder que van en contra de la vida misma".
Fede tiene razón: el ser humano siempre se maneja con relaciones de poder. Es algo innegable. Y sin duda debajo de la etiqueta "benefactor" se esconden una maraña de deseos de dominación y todo lo que quieran meterle.
¿Pero es esto lo más específicamente humano? El poder, el dominio, rigen para las relaciones del hombre para con la naturaleza, para con las cosas, para con la cosas que “existen”, para con las cosas que no son seres humanos... los entes del mundo. Sólo por extensión rigen para las relaciones del hombre para con el hombre; porque el poder puede ir en contra de la vida, y el hombre, que es primordialmente vida, no puede relacionarse de manera auténtica con el hombre yendo en contra de la vida.
¿Y entonces? ¿Es que hay dos formas opuestas de relacionarse con la realidad, las relaciones de poder y las relaciones de desinteresadas/benévolas/verduleras, etcétera?
¡No! Todas esas son formas derivadas. Hay una forma originaria de relacionarse con cualquier cosa que es la de la vida. Y en la vida acontecen a la vez eso que nos atrevemos a llamar "yo" y las demás cosas; no hay sujeto y objeto, sino un mismo acontecer en la vida (mía).
Yo no soy sino lo otro respecto de lo cual puedo decir que no soy yo. Comprender(se) habiéndoselas con lo otro que no soy yo. Estos entes que no son yo debo comprenderlos como posibilidades de ser mías; supongamos una mesa: yo me realizo como el que trata con esa mesa, gracias a esa mesa.
¿Y si enfrente hay un hombre? En principio, lo mismo. Yo me realizo como el que trata con ese hombre, gracias a ese hombre. Obviamente la manera de tratar con una mesa no es la misma que la de tratar con un hombre, pero la experiencia originaria es la misma: no hay una separación entre sujeto y objeto, sino que en mi vida acontecen a la vez lo que soy yo y lo que no soy yo.
Esta relación primordial hacia las cosas tiene múltiples derivaciones según lo exija cada segmento distinto de esa realidad con la que me esté relacionando. Y obviamente, cuanto más rica sea la cosa con que me relacione, más amplia será la gama de relaciones posibles que podré tender hacia ella. Pero algunas serán auténticas y otras no. En el caso del hombre, es relación auténtica cualquier relación que favorezca el desarrollo de la vida.
Sigamos reflexionando: de entre todas las relaciones que puedo tener con una cosa, pensarla, es decir, objetivarla en el conocimiento, es una de las relaciones más dominadoras que puedo ejercer sobre ella: al convertir algo en objeto lo privo en gran medida de su enorme riqueza, y lo tengo bien a la mano, de modo tal que esté pronto a las transformaciones técnicas que mi voluntad de poderío pueda ejercer. Por eso una pensamiento que no dé lugar a experiencias extra-racionales, o que asigne un privilegio originario a la racionalidad, o que confíe en las solas fuerzas del entendimiento, en definitiva: un racionalismo, es una de las expresiones más patentes de esas relaciones de dominio que suelen volverse en contra de la vida.
Ahora quiero volver sobre un cabo suelto de lo que decía antes sobre que las relaciones de poder no rigen primordialmente para el hombre. Se podrá objetar: ¿y las relaciones que articulan la sociedad no son de poder? Incluso las relaciones más básicas de una sociedad al parecer tan natural como es la familia (la "paternidad", etcétera), parecen relaciones de poder. Y lo son en cierto sentido, y está bien que lo sean. El tema es que no lo son “primordialmente”: en estos casos son relaciones superpuestas a una relación más primigenia que es la relación de vida... la paternidad es una relación de poder entre padre e hijo, pero antes es una relación de vida entre padre e hijo.
Ahora bien, supongamos que nuestro nombre empieza con F y que no queremos despojarnos de nuestro racionalismo: ¿puede probarse todavía que no toda relación es dominio? Claro. Jürgen Habermas habla de distintas dimensiones de la experiencia social humana, que califica de cuasi-trascendentales. Son afines a diferentes “intereses cognitivos”, o en otras palabras, tres formas en las que se canaliza el conocimiento (fíjense que no salimos del plano de la razón). Y así tenemos:
- El trabajo, proveniente del interés cognitivo técnico, que apunta al control o dominio y lleva a las ciencia analítico-empíricas (las exactas)
- La cultura, proveniente del interés cognitivo práctico, que apunta a la comprensión y lleva a las ciencias hermenéutico-históricas (las humanas).
- La política, proveniente del interés cognitivo emancipatorio, que se preocupa por lograr que los individuos y grupos puedan tomar las riendas de sus propias vidas de manera autónoma y responsable, y lleva a las ciencias críticamente orientadas que tienen como instrumento básico la auto-reflexión (filosofía, psicoanálisis, crítica de las ideologías).
De estos, el interés emancipatorio es el básico, que mueve a todos los otros. Aún más, gracias a la auto-reflexión que se da en este interés cognitivo es que finalmente es posible librarse de la dependencia de relaciones de poder, propia de lo “objetivo”.
No hay que olvidar empero la concepción que tiene Habermas, cartesiana a su pesar, de un sujeto consistente, individual, que es todo él para sí mismo… Es verdad que para Habermas el fundamento del conocimiento no está en el sujeto aislado sino en la interacción comunicativa, pero es una interacción entendida entre sujetos definidos. También es verdad que le reconoce un lugar muy importante al inconciente; de hecho, define a la auto-reflexión como la traducción que hace el conciente del inconciente. Pero el sujeto sigue siendo demasiado sí mismo.
Volvamos a las primeras palabras del fragmento que cité al principio: “Existir es poca cosa: es ignorar la nada: ignorar nada”. El anhelo racionalista de probar la propia existencia racionalmente es absurdo: en primer lugar porque el lenguaje de la racionalidad no alcanza, y en segundo lugar porque aún si lo hiciera, no haría nada más que alienarme (objetivándome, y de esta manera, ejerciendo un dominio mortal sobre mí mismo), pues el hecho de que yo exista es poca cosa más que el hecho de que exista un helecho o una piedra.
El racionalismo, epifenómeno de una voluntad de poder que no se dirige auténticamente hacia sí misma, pretende no ignorar nada, es decir, ignorar la nada. Ignorar la nada es el modo de existir que tienen los entes mundanos.
Quisiera concluir comentando nuevamente a Fede: “ creo que una persona en situación de extender su mano necesariamente se encuentra en una posición de poder. no por eso es malvado (ni bueno)”. Claro que se encuentra en una posición de poder; siempre uno se encuentra en una “posición” de “poder”. Pero en un sentido más primitivo que el “poder de dominio”: vivir, para el hombre, es poder-ser, en el doble carácter de poder-hacer (el “yo puedo”) y poder-recibir (el “puede pasarme”). Sólo porque se da esto es que puede darse una ulterior relación de dominio.
viernes, 17 de septiembre de 2010
martes, 14 de septiembre de 2010
Comentario acerca de la entrada anterior
Aquí va:
Si mal no entendí, Pebl piensa que Fede critíca la idea de San Agustín. ¿Me equivoco? Creo que Fede justamente está apoyando esa postura, la de no sentirse superior en ese tipo de relación, la de generar una relación más horizontal, no vertical (como la que se da según lo que dijo Fedex, una búsqueda de poder).
Creo que una de las claves pasa por entender al otro como una persona, SIEMPRE. A veces, sin querer, vemos a las PERSONAS EN SITUACION DE POBREZA como pobres. Y hay una diferencia, ¿se nota? Una diferencia entre decir "una persona que se encuentra viviendo en una situación de pobreza" a decir "un pobre". Si bien en el uso de las palabras juegan un papel muy importante nuestras intenciones (no digo que el que dice "pobre" lo dice con mala fe), creo que es fundamental entender a todos como hermanos, como iguales, como personas semejantes a nosotros. Y una persona es un individuo con una historia, traumas, heridas, vicios, habitos, costumbres, particularidades, cosas que lo hacen único, una dignidad, un orgullo... cuestiones que tenemos que considerar cuando nos acercamos al otro, sí o sí.
Ramiro, un fraile (Pablito lo conoce), dijo una vez, un día que me quedé a almorzar con él en la Casa de Jóvenes (en Moreno, lugar donde vive con sus hermanos frailes), tras una pregunta medio en chiste de Juan (otro fraile), que le dijo: "Y a ver Ramiro (no recuerdo de qué hablaban), ¿qué es lo más importante para vos?"... y Ramiro respondió: "Las personas... siempre."
Ni Dios, ni la Fe, ni Jesús, ni la Biblia, ni la moral, ni el conocimiento, ni la bondad, ni la justicia, ni la verdad, ni no-se-que... las personas.
Yo lo podría decir y ustedes me mirarían con cara de "¿De qué me estás hablando?", pero un fraile, cuya rutina consiste en un 50% oración, 50% servicio, que diga con tanta seguridad que lo más importante en la vida es LA PERSONA... es muy fuerte. Te deja pensando.
Yo no puedo acercarme a alguien con mis parámetros y esquemas de Fe o No Fe (si bien no me los puedo quitar de encima con un acto voluntario) intenando imponerlos cuando, por ejemplo, me pongo a charlar con alguien no cree lo mismo que yo. ¿Por qué no nos dedicamos más a concer al otro, en vez de juzgarlo de una? Muchos movimientos religiosos, instituciones, figuras reconocidas, políticos, no consideran al individuo cuando desarrollan proyectos, ideas, campañas, leyes...
Drexler (sí, Darta, Drexler) escribió alguna vez, con respecto a la eterna guerra religiosa:
Por cada muro un lamento
En Jerusalén la dorada
Y mil vidas malgastadas
Por cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
Y aunque sangro de tu herida,
Y cada piedra querida
Guarda mi amor más profundo,
No hay una piedra en el mundo
Que valga lo que una vida.
Yo soy un moro judío
Que vive con los cristianos,
No sé que dios es el mío
Ni cuales son mis hermanos.
No hay muerto que no me duela,
No hay un bando ganador,
No hay nada más que dolor
Y otra vida que se vuela.
La guerra es muy mala escuela
No importa el disfraz que viste,
Perdonen que no me aliste
Bajo ninguna bandera,
Vale más cualquier quimera
Que un trozo de tela triste.
Yo soy un moro judío
Que vive con los cristianos,
No sé que dios es el mío
Ni cuales son mis hermanos.
Y a nadie le dí permiso
Para matar en mi nombre,
Un hombre no es más que un hombre
Y si hay dios, así lo quiso.
El mismo suelo que piso
Seguirá, yo me habré ido;
Rumbo también del olvido
No hay doctrina que no vaya,
Y no hay pueblo que no se haya
Creído el pueblo elegido.
Yo soy un moro judío
Que vive con los cristianos,
No sé que dios es el mío
Ni cuales son mis hermanos.
No hay una piedra en el mundo, que valga lo que una vida. No hay una idea, fe, ley, moral, pensamiento, postura, movimiento, institución, iglesia, dios... que valga lo que una persona.
What do you think?
PD: perdón por si me exedí pegando toda la letra de la canción... pero vale la pena.
PD2: y perdón nuevamente por la extensión del comentario.
Frases para reflexionar
¿Qué opinan?
sábado, 11 de septiembre de 2010
Hitler interpreta a Nietzsche
Humor negro a la inglesa.
PD: debo admitir que me costó muchísimo escribir Nietzsche (es como un estornudo, ¿vieron?)
jueves, 9 de septiembre de 2010
Chau Portnoy
Les dejo el link con la noticia:
http://www.roadrunnerrecords.com/news/Mike-Portnoy-Announces-His-Departure-From-Dream-Theater-22063.aspx
¿Quién podrá reemplazarlo?
Buenas Bizarras del Día
La aventura del conocimiento y el aprendizaje
Gracias a Martín Lentini por el mail.
Disfruten y opinen.
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LA AVENTURA DEL CONOCIMIENTO Y EL APRENDIZAJE
Por Alejandro Dolina
La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos.
En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez: "....haga el bachillerato en 6 meses, vuélvase perito mercantil en 3 semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos....."
Quizá se supriman algunos... detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas.
Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios.
¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios.
A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las "señoritas livianas", los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que no ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.
Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros.
Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.
Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando "Desde el Alma" sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro.
Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa.
Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.
Gane mucho "vento" sin esfuerzo ninguno.
No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable.
¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!
El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a compañar la zamba de Vargas. "Nunca termina uno de aprender" reza un viejo y amable lugar común. Y es cierto, caballeros, es cierto.
Los cursos que no se dictan: Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He conocido señores que han penado durante largos años tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos doctos varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían ni el precio del primer Campari. Para esta gente sería bueno dictar cursos de olvido. "Olvide hoy, pague mañana". Así terminaríamos con tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente.
Otro curso muy indicado sería el de humildad.Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea.
Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los "sistemas para enseñar lo que es bueno", "a respetar, quién es uno", etc.
Todos estos cursos comienzan con la frase "Yo te voy a enseñar" y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes.
Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba.
Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida.
De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda.
Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo.
"Aprenda a tocar la flauta en 100 años".
"Aprenda a vivir durante toda la vida".
"Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje".
martes, 7 de septiembre de 2010
Pappo
Estas son algunos de sus canciones. Espero que las disfruten.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Violencia Rivas
miércoles, 1 de septiembre de 2010
El video del día
FUCK YOU!!!!!




